Los Hoteles se tiñen de Ultravioleta

Desde el comienzo de la pandemia el sector turístico ha sido uno de los grandes damnificados. Con la llegada de las vacunas, el descenso de contagios ha sido claro, lo que ha permitido un relajamiento de las duras restricciones, entre ellas la posibilidad a la hora de viajar y la apertura de hoteles para recibir a estos turistas. Por ello, es el momento de que desde el sector hostelero siga con más fuerza aun apostando por la mejora de las medidas sanitarias en sus instalaciones, permitiendo así recuperar la confianza del usuario y fortalecer también la tranquilidad de los trabajadores.
Los clientes, ya no solo miran ubicación, precio, instalaciones, etc, también fijan su atención, como un servicio importante dentro de sus requisitos, en las medidas de higiene y seguridad que los hoteles ofrecen. La desinfección con luz ultravioleta-C (UV-C), es una herramienta altamente eficaz, rápida, segura y barata que aporta esa mayor tranquilidad que busca el turista.

La eficacia de la desinfección con UV-C es conocida desde hace más de 100 años y se utiliza ampliamente en uno de los sectores más exigentes en materia de desinfección como es el hospitalario. La luz UV-C en dosis adecuadas, puede inactivar tasas mayores del 99,9% de los patógenos presentes tanto en las superficies como en el aire, incluido claro está, el SARS-COV2, responsable del COVID-19. Este tipo de desinfección, en combinación con la limpieza tradicional, supone un avance significativo en materia de higienización de los espacios ya que llega a lugares donde la desinfección tradicional le es difícil, como puede ser el aire, y contrarresta los errores humanos a la hora de realizar un protocolo de limpieza correcto.

EFICACIA Y EFICIENCIA en una sola tecnología

La radiación UV-C, es altamente eficaz ya que no existen patógenos resistentes a ella, como sí los hay frente a otros tipos de desinfectantes (lejías, alcoholes, cloro…), además es una solución de desinfección que se integra perfectamente en los flujos de trabajo existentes e incluso los agiliza si sustituyen a otros métodos de desinfección como puede ser los generadores de ozono o los pulverizadores electrostáticos (pulverizan desinfectantes en pequeñas gotas cargadas eléctricamente) ya que estos sistemas necesitan una preparación del operario (mascarillas, traje de protección…) y la espera de horas mientras se secan los productos químicos o se ventilan las habitaciones para evitar la exposición de los clientes a gases tóxicos, en cambio con la desinfección por UV-C la habitación está lista en pocos minutos, ya que el personal tan solo tiene que pulsar un botón, abandonar la habitación y en menos de 10 minutos la desinfección se habrá llevado a cabo, tiempo en el cual el personal de limpieza puede estar realizando otras actividades de su trabajo. Los equipos de UV-C permiten dar ese plus de higienización, sin alejarse de los tiempos totales de limpieza previos a la pandemia.
 

Una INVERSIÓN RENTABLE

Es una tecnología que por sí sola es barata, ya que no requiere ningún coste recurrente, como mucho el remplazo de lámparas que suele realizarse cada 2-4 años, y su requerimiento energético es similar a la potencia consumida por un secador de pelo; pero además, comparada con otro tipo de desinfecciones como las pulverizaciones químicas, supone un gran ahorro ya que no requiere de consumibles, como el equipamiento necesario para el operario (EPI), que suelen ser de un solo uso, o los productos químicos a pulverizar.

Además, la elevada eficacia de la tecnología UV-C contra los patógenos se traduce en menos brotes, lo que evita cancelaciones, bajas del personal o en el peor de los casos, el cierre del hotel durante el periodo de cuarentena pertinente. Todo ello permite a los hoteles ahorrar cientos de miles de euros y afianzar la confianza del cliente al evitar este tipo de percances.
 

Apuesta por una SEGURIDAD SOSTENIBLE

Los desinfectantes químicos que existen hoy en día en el mercado son seguros, pero un uso prolongado o inadecuado puede llegar a ser perjudicial para la salud de las personas, especialmente el personal de limpieza que tiene contacto continuo con ellos. La pandemia ha provocado un incremento en el uso de este tipo de productos, y muchas veces se ha primado la desinfección a la seguridad, exacerbando los riesgos tanto de los trabajadores como de los clientes, ya que estos compuestos químicos pueden permanecer en el aire durante un tiempo relativamente largo, provocando especialmente irritaciones respiratorias y oculares.

La sociedad ha asumido estos riesgos, porque la fuerza y velocidad de la pandemia nos ha obligado a ir adaptándonos, buscar el mal menor, pero una vez pasado el momento álgido es necesario redirigir estas actuaciones. La desinfección con UV-C se presenta como la mejor alternativa ya que es más segura y eficaz: si se utiliza correctamente, se evita por completo asumir este tipo de problemas asociados a la desinfección química.

 

ADAPTACIÓN: A cada uno, lo suyo

A pesar de las enormes bondades del UV-C, también es necesario tener presente la necesidad de que haya un proceso de adaptación entre la tecnología y los procesos; esto supone que la tecnología se adapte a los procedimientos hoteleros. Y de la misma forma, que los dispositivos adapten su diseño según el estilo de cada establecimiento para que estos elementos de desinfección, en caso de ser de instalación fija, pasen prácticamente, casi desapercibidos. Ningún proceso de desinfección es bueno si altera en exceso el ritmo normal de trabajo o deteriora su estética. Es por esto que se requiere llevar a cabo un PROYECTO BIO-ÓPTICO, donde se analicen los espacios, se contemplen los procedimientos de trabajo, se prioricen las zonas a desinfectar, se seleccionen o diseñen los equipos UV-C idóneos, se realicen pruebas de funcionamiento y seguridad, y, por último, se verifique in situ el poder germicida de los dispositivos, consiguiendo así la validación del sistema de desinfección por UV-C.

 

El AIRE como punto de partida

Estudios científicos publicados indican que la tasa de contagio por aire es un factor clave, por encima de las posibilidades de contagio a través de superficies. Por eso, la gestión de la desinfección del aire, desde el alma de los equipos HVAC de los establecimientos, es crucial para el sector hotelero. Un aire más limpio genera entornos biológicamente seguros. Y no solo es un elemento de calidad para el cliente, sino que, además, la instalación de dispositivos UV-C en las unidades de tratamiento de aire (UTA) proporciona un mejor funcionamiento del sistema, con su correspondiente ahorro energético y de mantenimiento.
 

El FUTURO próximo

Parece que se empieza a ver la luz al final del túnel respecto a la pandemia actual. Sin embargo, los científicos predicen que los brotes infecciosos serán cada vez más frecuentes por múltiples causas: microorganismos cada vez mejor armados y más resistentes a antibióticos y fármacos, nuevas variantes de los virus ya presentes, aparición de nuevos patógenos, etc. Todo ello sumado a un mundo totalmente globalizado hace que tengamos que plantearnos planes de prevención que nos ayuden a afrontar y evitar futuras crisis sanitarias y económicas. No cabe duda de que, si algo debemos haber aprendido, no solo es a cómo combatir pandemias, sino a cómo prevenirlas.

El consumidor ha aprendido a valorar algo en lo que hasta ahora ni siquiera había puesto su atención: la seguridad biológica de los ambientes en los que se mueve. Es por eso por lo que los hoteles deben trabajar en ofrecer altos estándares de desinfección. Y actualmente, la desinfección por luz UV-C es la herramienta más poderosa para que el sector hotelero pueda cumplir estos objetivos.